BOLETIN EXPLORADORES DEL BATALLON 6 BERNAL 27 agosto 2011

EXPLORADORES VETERANOS DEL 6

Bernal, 27 de Agosto 2011

Para animadores, exploradores adultos, exploradores veteranos y amigos del 6

Declaración del Episcopado en defensa de la vida: de la madre y del hijo 18/08/11. 159º Reunión de la Comisión Permanente. Conf. Episcopal Argentina

Buenos Aires, 23 Ago. 11 (AICA) Hablar del tema de la vida en el actual contexto nacional, “tiene una significación muy concreta”, porque “hoy la vida está muy amenazada por la droga y las diversas adicciones, la pobreza y la marginalidad en la que muchas personas viven su existencia en un estado de vulnerabilidad extrema; también la delincuencia aparece hoy en forma frecuente como atentado contra la vida”, expresa la declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina que, titulada “No una vida, sino dos”, se dio a conocer hoy. “Junto con estos peligros  -añade la declaración- nos encontramos frente al planteo del aborto. Queremos afirmar con claridad: cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas. La biología manifiesta de modo contundente a través del ADN, con la secuenciación del genoma humano, que desde el momento de la concepción existe una nueva vida humana que ha de ser tutelada

jurídicamente”, porque “el derecho a la vida es el derecho humano fundamental”.

NO UNA VIDA, SINO DOS (“Elige la vida y vivirás” (Dt. 30, 19)Texto completo en: http://www.aica.org

Frases de Don Bosco a la Juventud


495 Los hábitos adquiridos en la juventud, por lo general, duran toda la vida. (III, 607).

485 El lazo principal que el demonio tiende a la juventud, es el ocio, origen funesto de todos los vicios. (BAC. 681).

486 Mis queridos jóvenes, no os recomiendo penitencia, ni disciplinas, sino Trabajo, Trabajo, Trabajo. (IV, 216).

488 Hay tres clases de compañeros: unos buenos, otros malos, y otros, en fin, que no son ni lo uno ni lo otro. Debéis procurar la amistad de los primeros; ganaréis mucho huyendo completamente de los segundos; en cuanto a los últimos, tratadlos cuando os sea necesario, evitando toda familiaridad. (BAC. 682).

491 El más valioso sostén de la juventud es el Sacramento de la Comunión y la Confesión. (XI, 145).

492 Créanmelo, quien es devoto del Santísimo Sacramento, es decir, que va con frecuencia a hacer santas comuniones y visitas a Jesús en el Tabernáculo, ése tiene una prenda segura de su eterna salvación.

494 En la comunión frecuente se encuentra luz, fuerza y santidad. (XVI, 182).

497 Cuando oigáis algún sermón, tratad de recordarlo durante el día; y en la noche, antes de acostaros, detenéos un instante a reflexionar sobre lo que habéis oído. De esa manera sacaréis gran provecho para vuestra alma. (BAC.673).

498 Los consejos de tus superiores sean reglas de tus acciones. (IX, 35).

499 La familiaridad con malos compañeros os expone a graves peligros. (II, 395).

500 Se llama mal compañero, aquel que de alguna forma os da ocasión de ofender a Dios. (XIII, 800).

504 Si comenzáis a ser buenos desde la infancia, lo seréis mientras viváis en el mundo. (BAC. 669).

505 Los niños son como un precioso depósito que Dios nos ha confiado. (XI, 390).

507 He consagrado mi vida a la juventud, porque de su educación depende la felicidad de una nación. (XII, 700).

508Temor de Dios y frecuencia de Sacramentos: he aquí lo que obra milagros entre la juventud.(XI, 221).

Más frases de Don Bosco  en: http://www.mariologia.org/vidasejemplaresmarianassanjb.pdf

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Visitaste en el Facebook nuestro grupo: “YO SOY EXPLORADOR/A DE DON BOSCO BATALLON 6 BERNAL José Manuel Estrada”?, entre otras cosas, hay fotos de la fiesta del día del Explorador en Ensenada del 13 de agosto


http://amigosdeceferino.blogspot.com/

CARTA DE CEFERINO PARA LOS JOVENES DE HOY

Queridos jóvenes:

Aunque sé que muchos han escuchado hablar de mí quiero presentarme y estrechar la mano de cada uno de los que lean estas líneas.

Soy Ceferino Namuncurà, hijo de los mapuches Don Manuel y Rosario Burgos, nacido en Chimpay, a la vera del Currú Leufú (Río Negro), como se dice en nuestra lengua originaria.

Allí me crié con mi gente, cazando, juntando leña, cuidando caballos y alguna que otra oveja y adorando a Nguenechén, el Supremo Hacedor.

Allí fui bautizado por el Patiru Domingo, cuando tenía dos años.

Eran tiempos difíciles. Veníamos de haber perdido todo, después de años de luchas sangrientas y encarnizadas. Vivíamos en la miseria más dura, sin hospital ni escuela, ni ley que nos ampare. A merced de comerciantes tramposos y soldados violentos.

Por eso hablé con mi padre para decirle que no podíamos seguir así. Que era urgente hacer algo para levantar a nuestro pueblo, que se iba cayendo cada vez más. Y le dije que quería estudiar para ser útil a mi gente.

Pero para estudiar había que ir lejos. Me costó tener que alejarme de mi familia, de mi tribu, de mi querida mapa (tierra). Pero no quedaba otra. Por eso, a Buenos Aires, que era donde mi padre tenía amigos que me podían conseguir algo

Allí tampoco me fueron fáciles las cosas. Primero, aprender el castellano, luego empezar los grados con compañeros más chicos que yo, adaptarme a otro mundo, a otra manera de encarar la vida (en realidad, nunca me adapté del todo a la manera de ser y de vivir de los huincas). Y lo más duro: tener que afrontar muchas veces la incomprensión, las críticas, la discriminación. No sé si a ustedes les pasó, pero a menudo se rieron de mí, sobre todo en los primeros tiempos, me tomaron el pelo o simplemente me dejaron de lado. Después, poquito a poco, pude hacer muy buenos amigos en el Colegio y sentir el apoyo de los curitas que vivían con nosotros.

Me puse con todo al estudio y, gracias a Dios, anduve bastante bien. Pero lo más importante, empecé a conocer a Jesús. Eso me cambió la vida. Cuando aprendí que El había dado su vida por mí, por vos y por todos, entendí que valía la pena seguir sus pasos, jugarme por El, creer en su Buena Noticia. Empecé a vivir la Misa con toda el alma, porque allí estaba El. A escuchar su Palabra con mucha atención, porque era El quien me hablaba. A comunicar a los demás eso tan lindo que había descubierto y que no podía guardarme para mí solo.

Y entonces escuché su voz que me pedía llevar su Buena Noticia a mi gente. En realidad, yo vine y estuve siempre con la idea de volverme. Pero ese volver tenía ahora un sentido nuevo. Era volver con la alegría de Jesús, con su Evangelio. Volver como misionero de la fe cristiana.

Yo sentía que mi gente era como si estuviera esperando y añorando a Jesús, aún sin conocerlo.

Pero después vino la enfermedad. Y el viaje a Roma. Me iba despidiendo poco a poco: de mi tierra, de mis parientes y amigos, de los salesianos, de la vida. Por eso no me costó tanto el último paso. Además, sabía que iba al encuentro de Jesús, el Señor de la vida, que había vencido a la muerte con su Resurrección.

Y ahora sigo firme junto a mi pueblo, junto a mi gente. Siendo misionero de tantos que están lejos de Jesús e intercediendo por otros que me reclaman que les acerque alguna gracia del Padre.

Pero ahora vamos a vos. ¿Qué está pasando en tu vida? ¿Para dónde estás rumbeando?

Sé que vos también estás viviendo tiempos difíciles: una sociedad de consumo que te promete mucho y te da poco, medios que quieren manipularte sin que te des cuenta, la presión de un ambiente vacío de valores y lleno de violencia, el alcohol y las drogas…

Pero acordate que ni la vida fácil, ni los placeres, ni el dinero te aseguran la felicidad. Jesús es el único que nos muestra el verdadero camino para ser felices. El lo dijo: “Yo les daré una alegría que nadie les podrá quitar”. Tratá de escucharlo a El que es el único que te canta la justa, que quiere verdaderamente tu bien.

Porque si estás en el mundo –no te olvidés nunca de esto- es para cumplir una misión, no para vivir al cuete. Y es importantìsimo abrir los oídos y el corazón para escuchar a qué misión El quiere llamarte, cuál es tu lugar en el mundo.

Apoyate mucho en la oración y en los sacramentos. Ahí encontré yo la fuerza y el coraje para enfrentar las dificultades.

Y no te quedés dentro de tu estuche, como si fueras el ombligo del mundo y todo tuviera que centrarse en vos. Para mí fue decisivo descubrir que la vida tenía sentido si yo era útil para algo o para alguien. Si era capaz de servir a los demás. De vivir por un ideal. Para eso estudié, luché, sufrí, dejé a mi familia.

Estas parecen palabras grandes pero no te asustés. Jesús te dice, como me dijo también a mí: no tengas miedo. Quiero para vos lo mejor, lo más hermoso. Pero no para después, cuando seas grande o viejo. Para hoy. Animate hoy a vivir tu juventud, a entregar tus energías y cualidades por el Reino. Hay tanto por hacer: tantos hombres y mujeres explotados y oprimidos en esta sociedad injusta. Tantos jóvenes que no conocen a Jesús y que, por eso, terminan malgastando o destruyendo sus vidas. Animate a creer que yo estoy con vos y hay otros en mi pueblo que te van a acompañar. Animate a rejuvenecer el rostro de la Iglesia , con tu fe y tu compromiso cristiano.

Dale mis saludos a tu familia (no te hagás el distraído, eh!) Y si sos de Junín o de por ahí cerca, a mis parientes Namuncurá y a los mapuches de las otras agrupaciones, de los que nunca me olvido. A tus amigos. Y a todos los que querés.

Y también para vos mi joven amigo/a, un fuerte abrazo del Peñi Ceferino Namuncurá


Jóvenes, no tengáis miedo de apostar por Cristo

El Santo Padre anima a construir la vida propia sobre el fundamento más seguro: el Señor

Amigos míos, en el corazón de cada hombre existe el deseo de una casa. En un corazón joven existe con mayor razón el gran anhelo de una casa propia, que sea sólida, a la que no sólo se pueda volver con alegría, sino también en la que se pueda acoger con alegría a todo huésped que llegue. Es la nostalgia de una casa en la que el pan de cada día sea el amor, el perdón, la necesidad de comprensión, en la que la verdad sea la fuente de la que brota la paz del corazón. Esta nostalgia no es más que el deseo de una vida plena, feliz, realizada. No tengáis miedo de este deseo. No lo evitéis. No os desaniméis a la vista de las casas que se han desplomado, de los deseos que no se han realizado, de las nostalgias que se han disipado. Dios Creador, que infunde en un corazón joven el inmenso deseo de felicidad, no lo abandona después en la ardua construcción de la casa que se llama vida.

Construir sobre Cristo y con Cristo significa construir sobre un fundamento que se llama amor crucificado. Quiere decir construir con Alguien que, conociéndonos mejor que nosotros mismos, nos dice: “Eres precioso a mis ojos, … eres estimado, y yo te amo” (Is 43, 4). Quiere decir construir con Alguien que siempre es fiel, aunque nosotros fallemos en la fidelidad, porque él no puede negarse a sí mismo (cf. 2 Tm 2, 13).

… Si en la construcción de la casa de vuestra vida os encontráis con los que desprecian el fundamento sobre el que estáis construyendo, no os desaniméis. Una fe fuerte debe superar las pruebas. Una fe viva debe crecer siempre. Nuestra fe en Jesucristo, para seguir siendo tal, debe confrontarse a menudo con la falta de fe de los demás.
Amigos míos, una vez más: ¿qué quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca quiere decir también construir sobre Pedro y con Pedro, pues a él el Señor le dijo: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16, 18). Si Cristo, la Roca, la piedra viva y preciosa, llama a su Apóstol piedra, significa que quiere que Pedro, y con él toda la Iglesia, sean signo visible del único Salvador y Señor.

Podes ver más en: http://www.es.catholic.net/jovenes

El lugar de encuentro de los católicos en la red .Benedicto XVI y la JMJ Madrid 2011

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